viernes, 29 de julio de 2016

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO DE MEJORAMIENTO PROFESIONAL DEL MAGISTERIO
EXTENSIÓN TUCUPITA
COHORTE II 2016



PENSAMIENTO LÓGICO MATEMÁTICO EN EDUCACIÓN PRIMARIA




        Facilitadora                                                                  Participante
MSC. Adriana Cedeño                                                         García Yorkis
                                                                                             C.I.: 13.5520873





TUCUPITA; JULIO 2016




            Es  un hecho notorio que las matemáticas ocupan, en casi todos los países, un lugar central en los programas escolares. A nivel de la escuela primaria, suele existir un acuerdo sobre la naturaleza de las matemáticas que han de enseñarse, aunque haya diferencias de método y de calendario escolar, lo que no es muy sorprendente cuando se considera la diversidad de culturas en todo el mundo, ello porque forman parte de la vida de cualquier ser humano, y son necesarias para afrontar los cursos a nivel primaria, secundaria y universitaria, ya que está conformada por diferentes componentes y aspectos como la seriación y clasificación.

            Es por ello que en los últimos años,  el estudio sobre el  aprendizaje de la matemática alcanzado por el niño, ha sido uno de los tópicos más trabajados en la psicología del desarrollo cognoscitivo, en los cuales los resultados muestran una conceptualización significativa sobre el desarrollo temprano de la matemática y de cómo se efectúa su aprendizaje en la escuela.  La mayoría de las investigaciones consideraran que el aprendizaje de los números y la aritmética constituye una parte importante del currículum escolar y que los conceptos numéricos representan la base sobre la cual pueden desarrollarse elevadas competencias numéricas  (Resnick, 1989).  Además,  la visión constructivista de estos aprendizajes tiene como teoría de base el trabajo de Piaget, especialmente, la descripción sobre la génesis del número. 

            En esta teoría,  los conceptos matemáticos primarios son construidos mediante la abstracción reflexiva, en la que el sujeto realiza una lectura de sus propias acciones sobre los objetos, lo que le permite descubrir relaciones entre ellas y luego reflejarlas en la realidad exterior. Por tanto, el desarrollo de la competencia numérica del niño se haya relacionada con el desarrollo de las nociones lógico-matemáticas.

            No deja de ser una feliz coincidencia que las estructuras de la matemática moderna y las estructuras de la inteligencia infantil sean paralelas, pues este hecho, supuesto cierto,  señala la posible vía de acceso para la resolución del problema de la enseñanza de las matemáticas en todos los grados. Parece ser que una enseñanza que cubra las exigencias de los tres aspectos apuntados: social, psicológico y matemático, se ha de intentar mediante la introducción de las nociones de la matemática moderna desde las edades más tempranas mediante estrategias y materiales concretos adecuados a las características y necesidades de todos y cada uno de los estudiantes.

            En este sentido, las más recientes experiencias en el campo de la psicología en relación con el aprendizaje de las matemáticas, de acuerdo a  Piaget, Gattegno, Puig, citado por Cartier (2010),  han puesto de manifiesto que las estructuras mentales del niño están en perfecta consonancia con las estructuras matemáticas fundamentales, indicando que “Los primeros capítulos de la matemática  enserian, en forma abstractas, lo mismo que la maestra del jardín de la infancia hace observar a sus pequeños alumnos para enseñarlos a pensar.” (p. 72).  El descubrimiento de este hecho ha sido verdaderamente revolucionario, porque ha cambiado radicalmente las concepciones de la metodología de la matemática desde los primeros grados de la escuela primaria.

            Por otro lado, hay que indicar que el aprendizaje se da en el momento en que la matemática informal del niño (basada en nociones intuitivas y procedimientos inventados para operar con aquellas nociones) se transforma en algunas reglas formales que el maestro debe captar y resumir. Estos cambios se dan, en general, de modo súbito y crean discontinuidades en el proceso de aprendizaje, las cuales son naturales e inevitables; los profesores deben estar preparados para ellas pues constituyen el aprendizaje mismo de la disciplina. Pero, además, para conseguir reales avances, los alumnos deben disponer de herramientas que les permitan dar el salto, o sea, establecer vínculos entre la matemática informal y formal..

            Por tal razón, deben abrirse etapas de reflexión sobre asuntos que los alumnos hayan pensado por sí mismos, donde el niño debe hacer una confrontación activa de los puntos de semejanza entre los datos y las ideas, entre lo intuitivo y lo formal. En esa confrontación podrá discriminar qué es lo esencial y qué es lo accesorio del concepto sobre el que está avanzando: las concordancias se harán compatibles con las diferencias. Esas similitudes serán integradas a un sistema y podrán ser reconocidas en cualquier otro ejemplo y sobre todo relacionarlas con las actividades cotidianas escolares, familiares, de juego y de retos a los cuales se enfrenta día a día.

            Ahora bien, los conocimientos matemáticos disponibles para el niño están sujetos a constantes mejoras, donde hay  asimilación de nuevos conocimientos y acomodamiento de los existentes, por ello se debe aprender como un todo coherente y no como partes separadas. Esta capacidad de conexión funciona en dos sentidos: cubriendo tanto relaciones entre ideas matemáticas como la relación entre matemática y mundo real, por lo que  hay que dar estructura a lo que se está aprendiendo,  siendo interpretado por autores como Pérez (2014), quien  ha llamado a esto “entretejer los hilos del aprendizaje” (p.19). Pero este entretejido no puede llevar a la dispersión de los distintos componentes y la mezcla de conocimientos que responden a necesidades diversas.

            En tal sentido, el pensamiento lógico-matemático es construido por el niño desde su interior a partir de la interacción con el entorno., en la cual la  asociación de operaciones mediante la clasificación, seriación e inclusión, posibilitan la movilidad y reversibilidad del pensamiento, necesarias en la construcción del concepto de número en el cual, este proceso constructivo  comienza mucho antes del ingreso a la escuela. En palabras de Vigotsky, “todo aprendizaje escolar  tiene su historia previa, por lo tanto, el niño en su interacción con el entorno ha construido en forma “natural” nociones y estructuras cognitivas que deben continuarse desarrollando mediante la enseñanza escolarizada” (p. 97) No obstante, la concepción y ejecución de las prácticas pedagógicas parecen estar orientadas en dirección opuesta a este proceso constructivo, ello debido a que la práctica pedagógica de los maestros  parece  no estar construida sobre los conocimientos naturales del niño, por el contrario los suprime deliberadamente, por ser una práctica orientada hacia  la ejercitación prematura del  cálculo.

            Por otra parte, la aplicación de la seriación en el aula dependerá de la etapa en la que ésta se encuentre, de acuerdo a la edad del niño. Lo primero que se debe tener en cuenta son los materiales, ya que los elementos a seriar deben pertenecer a una clase y diferenciarse en función al criterio que se defina para seriar. Por ejemplo, lijas cuadradas de diferentes texturas. Es recomendable  que sean por lo menos entre 7 a 10 elementos, para los niños mayores; con un número menor de elementos lo resolverá sólo por la percepción y no comparará los elementos entre sí. Menos elementos pueden ser utilizados por niños más pequeños, ello va a depender de los intereses y destrezas desarrolladas por los niños y niñas.

            Cabe considerar, por otra parte que un niño que no domina el concepto de seriación, y clasificación difícilmente podrá consolidar completamente el concepto de número; generalmente, estos niños suelen realizar conteos de manera mecánica, pero sin identificar la cantidad de elementos que integran un conjunto, por lo que siempre se apoyan una y otra vez en el conteo oral para llegar a un resultado, inhibiendo el pensamiento lógico matemático y la apropiación de nuevos  conceptos y aspectos relacionados con las habilidades numéricas y geométricas.

            Sobre la base de las ideas expuestas, las matemáticas son una herramienta muy importante para la resolución de problemas que se  presentan día a día. Es de gran utilidad aprenderlas, porque constantemente sin que el estudiante se dé cuenta la utiliza,  queda  claro que las matemáticas  sirven para toda la vida y es súper indispensable su enseñanza, primordialmente en la escuela primaria, pues es donde los niños empiezan a tener un contacto más profundo con ellas y donde el docente refuerza y enseña a resolver problemas matemáticos, relacionados con la clasificación, seriación, acciones numéricas y los aspectos básicos de la geometría.

Bibliografía

.Pérez, H. (2010).  Educación matemática y desarrollo del sujeto. Una experiencia de investigación en el aula.  Colombia: Magisterio.

Piaget, J. (1977).  Epistemología genética. Argentina: Solpu S. A.

Piaget,  J. (1981).  Psicologia y Educación. España: Ariel.

Vigotsky, L. (1979).  El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Crítica.

            

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