REPÚBLICA
BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO
DEL PODER POPULAR PARA LA
EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD
PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO
DE MEJORAMIENTO PROFESIONAL DEL MAGISTERIO
EXTENSIÓN
TUCUPITA
COHORTE
II 2016
PENSAMIENTO LÓGICO MATEMÁTICO EN EDUCACIÓN
PRIMARIA
Facilitadora Participante
MSC. Adriana Cedeño García
Yorkis
C.I.: 13.5520873
TUCUPITA;
JULIO 2016
Es
un hecho notorio que las matemáticas
ocupan, en casi todos los países, un lugar central en los programas escolares. A
nivel de la escuela primaria, suele existir un acuerdo sobre la naturaleza de
las matemáticas que han de enseñarse, aunque haya diferencias de método y de
calendario escolar, lo que no es muy sorprendente cuando se considera la
diversidad de culturas en todo el mundo, ello porque forman parte de la vida de
cualquier ser humano, y son necesarias para afrontar los cursos a nivel
primaria, secundaria y universitaria, ya que está conformada por diferentes
componentes y aspectos como la seriación y clasificación.
Es
por ello que en los últimos años, el
estudio sobre el aprendizaje de la
matemática alcanzado por el niño, ha sido uno de los tópicos más trabajados en
la psicología del desarrollo cognoscitivo, en los cuales los resultados
muestran una conceptualización significativa sobre el desarrollo temprano de la
matemática y de cómo se efectúa su aprendizaje en la escuela. La mayoría de las investigaciones
consideraran que el aprendizaje de los números y la aritmética constituye una
parte importante del currículum escolar y que los conceptos numéricos representan
la base sobre la cual pueden desarrollarse elevadas competencias numéricas (Resnick, 1989). Además,
la visión constructivista de estos aprendizajes tiene como teoría de
base el trabajo de Piaget, especialmente, la descripción sobre la génesis del
número.
En
esta teoría, los conceptos matemáticos
primarios son construidos mediante la abstracción reflexiva, en la que el
sujeto realiza una lectura de sus propias acciones sobre los objetos, lo que le
permite descubrir relaciones entre ellas y luego reflejarlas en la realidad exterior.
Por tanto, el desarrollo de la competencia numérica del niño se haya
relacionada con el desarrollo de las nociones lógico-matemáticas.
No
deja de ser una feliz coincidencia que las estructuras de la matemática moderna
y las estructuras de la inteligencia infantil sean paralelas, pues este hecho,
supuesto cierto, señala la posible vía de
acceso para la resolución del problema de la enseñanza de las matemáticas en todos
los grados. Parece ser que una enseñanza que cubra las exigencias de los tres
aspectos apuntados: social, psicológico y matemático, se ha de intentar mediante
la introducción de las nociones de la matemática moderna desde las edades más
tempranas mediante estrategias y materiales concretos adecuados a las
características y necesidades de todos y cada uno de los estudiantes.
En
este sentido, las más recientes experiencias en el campo de la psicología en
relación con el aprendizaje de las matemáticas, de acuerdo a Piaget, Gattegno, Puig, citado por Cartier
(2010), han puesto de manifiesto que las
estructuras mentales del niño están en perfecta consonancia con las estructuras
matemáticas fundamentales, indicando que “Los primeros capítulos de la
matemática enserian, en forma abstractas,
lo mismo que la maestra del jardín de la infancia hace observar a sus pequeños
alumnos para enseñarlos a pensar.” (p. 72).
El descubrimiento de este hecho ha sido verdaderamente revolucionario, porque
ha cambiado radicalmente las concepciones de la metodología de la matemática desde
los primeros grados de la escuela primaria.
Por
otro lado, hay que indicar que el aprendizaje se da en el momento en que la
matemática informal del niño (basada en nociones intuitivas y procedimientos
inventados para operar con aquellas nociones) se transforma en algunas reglas
formales que el maestro debe captar y resumir. Estos cambios se dan, en
general, de modo súbito y crean discontinuidades en el proceso de aprendizaje,
las cuales son naturales e inevitables; los profesores deben estar preparados
para ellas pues constituyen el aprendizaje mismo de la disciplina. Pero,
además, para conseguir reales avances, los alumnos deben disponer de
herramientas que les permitan dar el salto, o sea, establecer vínculos entre la
matemática informal y formal..
Por
tal razón, deben abrirse etapas de reflexión sobre asuntos que los alumnos
hayan pensado por sí mismos, donde el niño debe hacer una confrontación activa
de los puntos de semejanza entre los datos y las ideas, entre lo intuitivo y lo
formal. En esa confrontación podrá discriminar qué es lo esencial y qué es lo
accesorio del concepto sobre el que está avanzando: las concordancias se harán
compatibles con las diferencias. Esas similitudes serán integradas a un sistema
y podrán ser reconocidas en cualquier otro ejemplo y sobre todo relacionarlas
con las actividades cotidianas escolares, familiares, de juego y de retos a los
cuales se enfrenta día a día.
Ahora
bien, los conocimientos matemáticos disponibles para el niño están sujetos a
constantes mejoras, donde hay asimilación
de nuevos conocimientos y acomodamiento de los existentes, por ello se debe
aprender como un todo coherente y no como partes separadas. Esta capacidad de
conexión funciona en dos sentidos: cubriendo tanto relaciones entre ideas
matemáticas como la relación entre matemática y mundo real, por lo que hay que dar estructura a lo que se está
aprendiendo, siendo interpretado por
autores como Pérez (2014), quien ha
llamado a esto “entretejer los hilos del aprendizaje” (p.19). Pero este
entretejido no puede llevar a la dispersión de los distintos componentes y la
mezcla de conocimientos que responden a necesidades diversas.
En
tal sentido, el pensamiento lógico-matemático es construido por el niño desde
su interior a partir de la interacción con el entorno., en la cual la asociación de operaciones mediante la
clasificación, seriación e inclusión, posibilitan la movilidad y reversibilidad
del pensamiento, necesarias en la construcción del concepto de número en el
cual, este proceso constructivo comienza
mucho antes del ingreso a la escuela. En palabras de Vigotsky, “todo
aprendizaje escolar tiene su historia
previa, por lo tanto, el niño en su interacción con el entorno ha construido en
forma “natural” nociones y estructuras cognitivas que deben continuarse
desarrollando mediante la enseñanza escolarizada” (p. 97) No obstante, la
concepción y ejecución de las prácticas pedagógicas parecen estar orientadas en
dirección opuesta a este proceso constructivo, ello debido a que la práctica
pedagógica de los maestros parece no estar construida sobre los conocimientos
naturales del niño, por el contrario los suprime deliberadamente, por ser una
práctica orientada hacia la ejercitación
prematura del cálculo.
Por
otra parte, la aplicación de la seriación en el aula dependerá de la etapa en
la que ésta se encuentre, de acuerdo a la edad del niño. Lo primero que se debe
tener en cuenta son los materiales, ya que los elementos a seriar deben
pertenecer a una clase y diferenciarse en función al criterio que se defina
para seriar. Por ejemplo, lijas cuadradas de diferentes texturas. Es
recomendable que sean por lo menos entre
7 a 10
elementos, para los niños mayores; con un número menor de elementos lo
resolverá sólo por la percepción y no comparará los elementos entre sí. Menos
elementos pueden ser utilizados por niños más pequeños, ello va a depender de
los intereses y destrezas desarrolladas por los niños y niñas.
Cabe
considerar, por otra parte que un niño que no domina el concepto de seriación, y
clasificación difícilmente podrá consolidar completamente el concepto de
número; generalmente, estos niños suelen realizar conteos de manera mecánica,
pero sin identificar la cantidad de elementos que integran un conjunto, por lo
que siempre se apoyan una y otra vez en el conteo oral para llegar a un
resultado, inhibiendo el pensamiento lógico matemático y la apropiación de
nuevos conceptos y aspectos relacionados
con las habilidades numéricas y geométricas.
Sobre la base de las ideas expuestas,
las matemáticas son una herramienta muy importante para la resolución de
problemas que se presentan día a día. Es
de gran utilidad aprenderlas, porque constantemente sin que el estudiante se dé
cuenta la utiliza, queda claro que las matemáticas sirven para toda la vida y es súper
indispensable su enseñanza, primordialmente en la escuela primaria, pues es
donde los niños empiezan a tener un contacto más profundo con ellas y donde el
docente refuerza y enseña a resolver problemas matemáticos, relacionados con la
clasificación, seriación, acciones numéricas y los aspectos básicos de la
geometría.
Bibliografía
.Pérez, H. (2010). Educación
matemática y desarrollo del sujeto. Una experiencia de investigación en el
aula. Colombia: Magisterio.
Piaget, J. (1977). Epistemología
genética. Argentina: Solpu S. A.
Piaget,
J. (1981). Psicologia y Educación. España: Ariel.
Vigotsky, L. (1979). El
desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Crítica.
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