REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD
PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO DE MEJORAMIENTO PROFESIONAL DEL MAGISTERIO
EXTENSIÓN
ACADÉMICA TUCUPITA
CURSO DE NIVELACIÓN DESARROLLO DE
COMPETENCIAS Y CULTURA INVESTIGATIVA
MAESTRIA
EN GERENCIA EDUCACIONAL
MÓDULO:
PRODUCCIÓN DE TEXTOS ACADÉMICOS
Facilitadora: Adriana Cedeño
Autor: Alcides Meleán
C.I.V.- 12.820.801
Fecha: Julio 2016
ENSAYO
IMPLICACIÓN
DEL CONCEPTO DE EXPERIENCIA EN LA EDUCACIÓN PARA LA PRÁCTICA DEMOCRATICA Y LA
RECONSTRUCCIÓN SOCIAL SEGÚN JHON DEWEY
Esta investigación de tipo documental guarda la
finalidad de analizar la implicación del concepto de experiencia desde la
óptica de John Dewey en su filosofía de la educación. Este autor es reconocido
a lo largo del siglo XX como uno de los máximos representantes del pragmatismo,
asi mismo se le conoce como el filósofo de la educación. En sus obras:
“Experiencia y Educación”, “Democracia y
Educación”, se apoya ésta investigación. El análisis de conceptos claves
que son sometidos a investigación son: experiencia (columna vertebral de esta
investigación) democracia, educación y reconstrucción social. A los fines de
lograr tales propósitos se realizó un riguroso análisis de tales conceptos
arrojando como corolario que John Dewey adoptó estos conceptos a su filosofía,
es decir empiezan a tener otro rigor. En resumen, la teoría del filósofo de
Burlington busca la función social de la educación a través de la experiencia.
Su
proyecto aporta como novedad el ejercicio de la praxis educativa. Su filosofía
parte del concepto de vida como un todo colocando a este como una extensión del
concepto de experiencia. No obstante, ante la crisis humanística que vive la
sociedad se recomienda este dechado como alternativa para sacar a flote la
nueva humanidad con cimientos en valores morales y éticos.
PALABRAS CLAVE: Experiencia,
Democracia, Educación y Reconstrucción Social
INTRODUCCIÓN
El concepto de experiencia ha
sido durante muchos años motivo de estudio y debate filosófico. En otras ramas
del saber, su análisis remite a la relación del hombre con la sociedad, pero en
la visión de John Dewey se le suma el medio natural, lo cual implica un
abordaje complejo del modo en que este se relaciona con el mundo.
En una revisión de la noción de
experiencia a lo largo de la historia, se puede deducir que desde la filosofía
clásica, la experiencia fué menospreciada por su naturaleza y restringida en su
carácter dependiente, por formar parte del inexacto mundo de la opinión o Doxa ( fue un concepto utilizado
por Parménides, al distinguir la “vía de la verdad”
de la “vía de la opinión”, o un conocimiento obtenido a partir de la
experiencia y más tarde por Platón). La ciencia
moderna dio a la experiencia un lugar en su campo académico a través de la frase: “ensayo y error”. Por su parte en
la filosofía de John Dewey el lugar que tiene la experiencia es inacabado,
tiene características de corte holístico y humanista.
Actualmente la importancia de la
experiencia es tal, que para los especialistas en el tema, sin experiencia, no
hay conocimiento, de allí que la noción de experiencia encuentre en Dewey uno de
sus mejores exponentes y defensor a ultranza, hasta el punto de enfrentar el
desafío de reconstruir la filosofía reconstruyendo el concepto de experiencia.
La visión de la experiencia de
Dewey supone un examen crítico de la experiencia como base para articular y
justificar las obligaciones de las personas, de manera que se pueda decidir
inteligentemente lo que se debe hacer en situaciones concretas. En tal sentido
es oportuno destacar lo siguiente: ¿Es posible hacer filosofía a través del concepto
de experiencia?
JUSTIFICACION
Una de las figuras más representativa del pensamiento
filosófico y pedagógico pragmático norteamericano, con una gran influencia en
el ámbito de la reflexión filosófica universal actual, es el filósofo,
psicólogo y pedagogo John Dewey, conocido como el educador del siglo XX. Este
filósofo de la educación contribuyó a dejar por sentado su legado a la sociedad
con su proyecto. Por tanto esta investigación es una invitación a conocer su
creación.
En una sociedad que ha venido sufriendo cambios
drásticos, se presenta una alternativa para colaborar en bien del colectivo. La
educación estática que se practica en nuestra sociedad es una de las razones
para el planteamiento de esta investigación puesto que Dewey ofrece una educación
dinámica como alternativa basada en su concepto de experiencia. No obstante, la
crítica debe servir para cambiar o reformar el paradigma planteado hasta hoy.
En el contexto de desarrollo del pensamiento filosófico
de este autor la educación estática sufrió un duro golpe a manos del
pragmatismo, sin embargo a pesar de los grandes esfuerzos que se realizaron en
esta época, no se pudo concretar la ejecución de este proyecto, ni siquiera
como alternativa, debido a intereses ajenos contrapuestos, impidiendo el logro
de de este propósito.
El concepto de experiencia es uno de los grandes aportes
del pragmatista americano a la sociedad en general, puesto que su idea sirve
para filosofar, lo que se traduce en un valioso aporte a la filosofía pero
también logra un alcance notable en la educación. La posibilidad de formar al
ser humano con valores pasa por la educación. John Dewey nos ofrece una palanca
de apoyo para emprender ésta tarea tan exigente. El interés de esta
investigación radica fundamentalmente en recuperar los valores. No obstante, vemos con gran afecto que bajo
la dirección de la filosofía Deweyana, podemos concretar este sueño.
Esta investigación la mueve el ánimo de ver una
alternativa distinta al tradicionalismo institucional así como también tomar en
cuenta la importancia de este estudio, referido a la concepción teórica
deweyana de la experiencia en la educación y dentro de ella la visión de la
democracia y la reconstrucción social, reconociendo la coherencia expresada en
la obra Democracia y Educación. El pacto de Dewey con la democracia y con la
integración de teoría y práctica fue evidente en su carrera de reformador de la
educación. Consciente de la magnitud del reto y de su carácter impostergable
esta investigación ofrece una reflexión sobre la responsabilidad que como
académicos atañe en esta noble e indispensable tarea, la de contribuir desde
todos los espacios sociales a la ampliación y profundización de la democracia.
Desde la primera mitad del siglo XX se tiene conocimiento
que se hicieron notables sacrificios por rescatar este pensamiento. A través de
diversos escritos existentes se puede demostrar cómo lo expresan seguidores de
éste autor en su carácter de visionario del futuro filosófico educativo; por lo
que se podría decir que su teoría al igual que de autores contemporáneos a ese
siglo como William James, Charles Sanders Peirce, sirven de base para la verdadera búsqueda de una
reconstrucción social, que permitiría a sus actores sembrar una acción, usando
la educación para tal fin.
Por tanto investigar hoy la teoría de la reconstrucción
social expuesta por Dewey en su obra Democracia y Educación, permite realizar
el llamado para la transformación o reconstrucción social, desde la óptica de
una educación liberadora, que abre paso a la expansión de la convicción moral.
Visto así, este autor ha brindado un aporte que permite desde la óptica de la
reflexión filosófica, definir una perspectiva antropológica inmersa y dirigida
a orientar el quehacer y la reconstrucción del contexto social al que
pertenezca el individuo.
LA
ACEPCIÓN ACERCA DEL CONCEPTO DE EXPERIENCIA EN JOHN
DEWEY
DEWEY
Concepto
de Experiencia
Para Dewey la experiencia es una palabra ambigua,
de hecho cada uno de los enfoques filosóficos de la historia de la filosofía
occidental, ha tenido una concepción distinta de la experiencia. El estudio
socio-histórico realizado por Dewey examina los problemas de la filosofía con
la intención de darle solución definitiva a los nudos epistemológicos que se
habían generado en su tiempo. A juicio de Sarmiento (2003):
En el origen mismo de la filosofía hay una deformación
que ha estigmatizado su desarrollo y ha hecho en consecuencia que no solo los
problemas sino el modo de abordarlos sean una herencia negativa del pasado. El
error consistió en situar a la filosofía lejos de la experiencia, y atribuirle
a ésta un significado opuesto a la contemplación. En virtud del reconocimiento
que los griegos hicieron de lo inmutable, y la creencia de que bajo el cambio
permanecía una esencia oculta, la idea de la contemplación platónica sobrevivió
para la filosofía posterior, identificando el conocimiento con el conocimiento
de esencias. De este criterio nace el dualismo que se traspone a diversos
ámbitos. Dualismo entre lo real y lo ideal, la teoría y la práctica, entre el
pensamiento y la experiencia.
En concordancia con lo planteado en la
cita anterior, se puede inferir que Dewey emprende un exigente desafío para la
filosofía, partiendo de la reconstrucción del concepto de experiencia. Por este
motivo, la noción de experiencia es el eje principal de su teoría del
conocimiento y el más importante de todo su método filosófico, relacionándolo
estrechamente al concepto de educación, ya que van a la par; por consiguiente
la filosofía deweyana es un arte creativo e inventivo que contribuye a la
emancipación de la sociedad y a develar viejos paradigmas. Asoma una manera
distinta de ver las cosas, por intermedio de la filosofía de la educación. A
este respecto no se trata de cambiar, aplastar o eliminar un sistema por otro,
más bien, procura descubrir las potencialidades que brinda y/o tiene el ser
humano y desarrollarlas para la educación.
La Experiencia y la función Educativa
Una
de las razones esgrimidas por Dewey para justificar su concepto de experiencia,
es que la humanidad muchas veces no se descubre a sí misma en cuanto a sus
potencialidades, por ello, propone estudiar críticamente la experiencia, para
enlazar y demostrar las obligaciones de cada individuo, de manera tal que se
pueda identificar en su quehacer y
acontecimientos previamente definidos.
El principio que envuelve dicho concepto, es la función educativa que
ejerce la experiencia sobre los individuos y los colectivos, así lo expone en
su obra Experiencia y Educación, donde sugiere razonar a partir de la
experiencia, por la experiencia, para la experiencia. Para Dewey la experiencia
es un concepto demasiado valioso, por ello pone gran interés en la posibilidad
de transformar la experiencia en conocimiento, entendido como saber
e intenta articular una teoría nueva de la experiencia acorde a los nuevos
tiempos. De esta manera, se percibe en el
planteamiento de Dewey, que la experiencia debe contribuir al conocimiento.
De igual manera, la experiencia como
concepto representa una integración de acciones y afecciones. Pensamiento y
experiencia son términos que constantemente se combinan bilateralmente. En el
capítulo XI del libro Democracia y Educación analiza la naturaleza de la
experiencia, Dewey (1916) explica:
La naturaleza de la experiencia solo puede entenderse viendo que se toma
en cuenta un elemento activo y uno pasivo especialmente mezclados. Por la cara
activa, la experiencia consiste en ensayar un sentido que se manifieste en el
término conexo “experimento”, en el lado pasivo es sufrir o padecer.
Cuando experimentamos algo, actuamos sobre ello, hacemos algo con ello; después
sufrimos o padecemos las consecuencias. Hacemos algo a la cosa y después ella
nos hace algo a su vez: tal es la combinación peculiar.
Con
relación a la concepción de la experiencia de Dewey expuesta en esta cita, se
puede confirmar que la experiencia, a la
que él siempre prefirió llamar experimentalismo, tiene un doble sentido: uno
activo y otro pasivo. Decir que algo es asunto de experiencia es, afirmar que
es el resultado de las cosas que ocurren (éste es el sentido pasivo de la experiencia),
pero que, al mismo tiempo, es el resultado del modo como los organismos vivos
interactúan con el ambiente del que forman parte (he ahí el sentido activo de
la experiencia).
Así pues, los términos experiencial y
experimental pueden entenderse como términos sinónimos en la filosofía de
Dewey, pues ambos intentan recoger el doble sentido (activo y pasivo) de
experiencia. Es primariamente un proceso de experimentación, de sufrimiento y
pasión, de afectos. El individuo tiene que consolidar, experimentar, las
consecuencias de sus propias acciones,
es decir, la experiencia es considerada desde una óptica externa. Para Dewey
(1967):
Una experiencia es el producto de una transacción entre un individuo y
lo que, en el momento, constituye su ambiente. El término ambiente no sólo hace
referencia a un contexto social general sino que puede referirse también a una
persona o un objeto específico. “En otras palabras, es cualquier condición que
interactúa con las necesidades, propósitos y capacidades personales para crear
la experiencia”.
La
interacción de los individuos configurados a partir de las costumbres, empuje y
demás elementos de su naturaleza humana, con las clausulas objetivas externas
constituyen un juego recíproco a partir del cual se construye lo que Dewey
llamó una situación. Así pues, afirmar que los individuos residen en una urbe
significa que estos habitan en una serie de acontecimientos. En el contexto de
la filosofía deweyana, los conceptos de interacción y situación son
inseparables.
Además
del principio de interacción, en las experiencias opera también un principio de
continuidad. Toda experiencia auténtica tiene un aspecto activo que cambia en
algún grado las condiciones objetivas bajo las cuales se ha tenido la
experiencia, coloca como ejemplo de esta realidad el paso de la vida salvaje a
la vida civilizada, esta transformación se encuentra fundada en los cambios que
las experiencias previas han suscitado en los contextos en los que tendrán
lugar experiencias ulteriores. (Dewey, 1967): “En una palabra, vivimos, del nacimiento
a la muerte, en un mundo de personas y cosas, que en gran medida es lo que es
por lo que han hecho y transmitido las actividades humanas anteriores.”
Toda
experiencia afecta positiva o negativamente las disposiciones de los individuos
estableciendo ciertas aversiones o preferencias que determinarán la cualidad de
las experiencias futuras, es decir, toda experiencia prepara en algún grado a
las personas para sus experiencias ulteriores suscitando lo que Dewey llama
crecimiento. A modo de conclusión, podemos decir que para Dewey toda
experiencia es una fuerza en movimiento pero, su valor sólo puede ser
establecido a partir del conocimiento de aquello hacia lo cual se mueve y del
grado en el cual prepara positivamente a las personas para experiencias futuras.
Toda experiencia rescata algo de lo que ha pasado antes y modifica en algún
modo lo que viene después.
La elaboración de
una filosofía de la experiencia, es decir; la filosofía que hace de la
experiencia de los individuos asociados entre sí la autoridad última en el
campo del conocimiento y de la acción, constituye el esfuerzo supremo al que
consagró Dewey toda su actividad intelectual. En contraposición a las
filosofías históricas, que apuntan siempre en la dirección de la búsqueda de
algún valor o alguna idea suprema que está situada más allá del campo de la
experiencia, en busca de alguna certeza o verdad última que ponga a salvo de
las vicisitudes de la experiencia.
La
Perpleja Filosofía de la Experiencia
Según el de
Burlington es posible hacer filosofía a partir del concepto de experiencia. En
líneas generales, se puede señalar que Dewey se propone elaborar una filosofía
que esté acorde con el desarrollo de la experiencia histórica de los hombres
que se esfuerzan por una comprensión científica del mundo, por el dominio y
dirección de las fuerzas naturales mediante dispositivos tecnológicos y por la
consolidación de los principios democráticos que dan lugar al despliegue de la
capacidad crítica y creativa que les permita a los individuos su más plena
realización.
El americano decía que para
llegar a la finalidad formativa del conocimiento (experiencia) tendría que
pasarse por tres etapas fundamentales:
1.- Los hechos y acontecimientos
científicos
2.- Las ideas y razonamientos
3.- La aplicación de los
resultados a nuevos hechos especificos
John Dewey pensó que la nueva teoría
biológica propuesta por Darwin traería como consecuencia una visión llena de
contenido y más exacta de la experiencia humana. A este respecto el interés que
despertó en Dewey fueron dos cosas: la consideración de la vida y la
experiencia como proceso que Darwin mostró en su idea. No obstante, cualquiera
que sea la experiencia ésta viene dada en una situación cualquiera, la misma
tiene una utilidad vital, en consecuencia ésta razón la hace experimental.
Unidad y sentido, ambas se integran a la experiencia y se activan en diversas
esferas y/o vivencias de la actividad humana.
Es importante señalar que distante de
contrariar al pensamiento o la inteligencia, la experiencia mantiene una
relación de mutua dependencia y de feed back con la razón. La experiencia posee
una basta inteligencia, ésta última llega a un nuevo tipo de conocimiento que
se le conoce como: conocimiento instrumental donde el comienzo y el fin se
encuentran en las cosas de las experiencias cotidianas. Teniendo esto como
referencia se ha afirmado por muchos estudiosos del tema que toda experiencia
que tenga importancia es consustancialmente cognoscitiva.
Dewey pretende a través del concepto
de experiencia ofrecer libertad educativa al estudiante. No obstante, es a
partir de la experiencia que Dewey ostenta hacer una exegesis educativa para la
práctica democrática creciente. El americano demuestra la necesidad de una
teoría de la experiencia, éste planteamiento aparece en su obra Experiencia y
Educación.
Tipos
de Experiencia
Hay muchos tipos de experiencia, al
respecto se debe tener mucho cuidado de no confundirse en su aprendizaje.
Existen experiencias donde se aprende y otras donde la experiencia no ofrece
conocimiento. La experiencia se da condicionalmente charlando de forma rauda y
directa como respuesta subjetiva a una situación, similarmente con las
experiencias subjetivas de los sentimientos, como oír, oler. Dewey apunta que
estas experiencias nunca construyen conocimientos. La experiencia instantánea transforma
la aprensión en una observación. La misma es anecdótica hasta que se haya
confirmado por otro proceso intelectual, en virtud de estos postulados, las
experiencias que entorpecen el camino hacia la educación, deben descartarse
porque no contribuye al conocimiento.
Modos
de entender la experiencia
Hay muchas
formas y maneras distintas de clasificar la experiencia, así se traten de
experiencias de carácter "interno" o "externo",
individuales o colectivas o bien en función de que exista la posibilidad de
verificación de dichas experiencias o no. No obstante, no conviene olvidar que,
además de poseer diversos significados, el término experiencia ha ido
evolucionando con el tiempo. Autores contemporáneos como William James o John
Dewey han situado el concepto de experiencia en el centro de su filosofía y,
conscientemente, han propuesto un nuevo modelo más amplio y complejo, que
permitiera cabida a un mayor número de acepciones. Lo siguiente se considera un
breve ejemplo de algunas tendencias en su significado inagotable.
La experiencia puede
entenderse como:
• La aprehensión
inmediata por parte de un sujeto de una realidad, sea del tipo que sea (un
dolor, alegría, etc.). Se trataría de un cierto modo de conocer previo a toda
reflexión sobre aquello que se conoce.
• La aprehensión
inmediata por medio de los sentidos . En esta ocasión la experiencia,
siendo también individual e inmediata como en el caso anterior, se limita a lo
ofrecido por los sentidos.
• Aprendizaje ,
experiencia entendida como enseñanza adquirida con la práctica. Aquí tienen
cabida la experiencia de un oficio, o la experiencia de la vida
• Confirmación
empírica de los juicios sobre el mundo por medio de la verificación a
través de los sentidos. Este tipo de experiencia es tomada como modelo en la
investigación científica.
• Vivencia
interna , experiencia que, de forma similar a la aprehensión inmediata,
tiene lugar para un sujeto individual, si bien, al no ceñirse a la inmediatez
de forma estricta, alberga un mayor número de experiencias (por ejemplo, la
experiencia de la fe, o las vivencias místicas)
Históricamente
el concepto de experiencia ha recibido distintas acepciones en diversas partes
del mundo, siendo un tema de mucho interés para el campo educativo, en este
capítulo se analizó el concepto de experiencia desde la visión de John Dewey,
para quien este término tiene un significado ambiguo y constituye el eje primordial de su teoría del
conocimiento, además sin lugar a dudas, es el método filosófico más importante
de los últimos tiempos (al menos en el campo de la educación).
Diversos
personajes han tratado la temática, muchas de estas concepciones del concepto
de experiencia fueron cuestionadas por Dewey, por ello, se planteó reconstruir
este concepto con la finalidad de aprovecharlo al máximo y darle una mayor
rigurosidad y seriedad filosófica, este es precisamente el punto de partida de
un proyecto ambicioso y hermoso vigente en la actualidad.
Según
el filósofo-psicólogo-pedagogo la experiencia es un trueque entre el ser vivo
con su medio ambiente físico y social. La experiencia posee una naturaleza
intrínseca, a este respecto, el de Burlington, dedica un espacio en una de sus
obras más emblemáticas como lo es: Democracia y Educación. En el capítulo XI se
precisa un apartado acerca de la naturaleza de la experiencia, allí indica que
la única manera de entenderla, es mediante la comprensión de dos elementos
fundamentales uno activo y otro pasivo simultáneamente conexos, ahí explica el
proceso que se da en lo natural y por qué las experiencias se dan de forma
experimental.
Dewey
sugiere una visión activa del concepto de experiencia, por tal razón éste
último sufre un constante devenir, considerando que se debe transformar la experiencia en un conocimiento
verdadero, entendiendo este último, como saber, con esto intenta articular una nueva
teoría de la experiencia acorde a los nuevos tiempos. De igual modo, sostiene
que la experiencia mantiene una relación de interdependencia con la razón,
debido a que la experiencia en sí misma está cargada de inteligencia, que
conduce al denominado conocimiento instrumental basado en las experiencias
cotidianas.
En su filosofía, la experiencia no opera sola,
también incluye otro elemento que se convierte a posteriori en inseparable.
Este es la educación, el mismo participa bilateralmente y de forma yuxtapuesta
con esta, ambos conceptos dan mucho del quehacer filosófico en el proyecto
deweyano. Por tanto, es propicio afirmar que, el principio que arropa la
experiencia, según Dewey, es la función educativa, ya que la misma va orientada
al beneficio de toda una colectividad.
Por
otro lado, una de las preocupaciones para emprender el proyecto filosófico de
Dewey es que el ser humano se descubra a sí mismo. El planteamiento del
americano es que la humanidad debe descubrir sus potencialidades, es por ello
que el concepto de experiencia trata de abarcar y cubrir el desarrollo de esas
potencialidades. También para Dewey toda experiencia que tenga importancia es
consustancialmente cognoscitiva, lo que requiere ofrecer la libertad educativa
que requiere el estudiante.
Otro
componente, que está presente en toda esta dinámica es la retroalimentación,
puesto que, su proceso permite generar esta acción, a esto se debe el
valor otorgado por este autor a la interacción y a la asociación de los
individuos entre sí, para lograr una comprensión científica del mundo y
consolidar los principios democráticos que tiendan al desarrollo de su
capacidad crítica y creativa.
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