REPÚBLICA BOLIVARIANA
DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA
LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA
UNIVERSIDAD
PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO DE MEJORAMIENTO
PROFESIONAL DEL MAGISTERIO
MAESTRÍA EN GERENCIA EDUCACIONAL
TUCUPITA, ESTADO DELTA AMACURO
La Educación Superior: Formación En
Valores
Facilitador:
Autora:
Msc. Adriana
Cedeño
Lcda. Fermín Jeannellys
C.I.12.545.246
Tucupita,
Julio 2016
La universidad, como institución surgida a partir de
la necesidad de resguardar producir
conocimiento, debe de ser vista por sus estudiantes como un campo de
oportunidades para desarrollarse a nivel personal, así como para participar en
la construcción de una sociedad mejor. Por ello es importante que los estudiantes
y todo el personal administrativo y académico no sólo se identifiquen con los
valores de su universidad, sino que también colaboren para su efectivo
ejercicio y para actualizarlos, sometiéndolos a revisión periódicamente con el
fin de asegurarse de que aún corresponden con su realidad y los objetivos que
la comunidad universitaria persigue.
Actualmente la educación a nivel superior hace referencia a los vertiginosos cambios de
la tecnología y el impacto de la globalización en el mundo educativo. Por consiguiente, la formación que se le brinde
al futuro profesional debe partir de la realidad circundante y responder a las
necesidades que éstas implican. La
educación es la fuente de los valores donde se aprenden las grandes virtudes.
Su importancia consiste en que el hombre logre su propia autodeterminación como
persona.
Ahora vislumbramos la educación desde su contexto y
desde los diversos entes que influyen en la formación de los educandos,
partiendo de la realidad vertiginosa que nos exige una educación innovadora y
efectiva para alcanzar un profesional
innovador, creativo y efectivo.
La ausencia de valores trae
consecuencias nefastas para la convivencia de los ciudadanos ya que tiende a
generar violencia, intolerancia e injusticia social que a la larga llevan al
deterioro de los países y desmejoramiento de la calidad de vida de toda la
población. Es por ello que, Vásquez (2011) manifestó que: “existe una
desestabilización global por la falta de valores, que abarca las dimensiones
económica, social, política e institucional con un origen común: la crisis de
principios y valores rectores de la cultura”.
Para poder centrarnos en los valores específicos que deben
resaltar en la educación superior, debemos definirlo, Los
valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en
función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos
ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un
comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud.
De acuerdo a lo planteado, se puede expresar que los
valores son la convicción razonada de
que algo es bueno o malo, y una vez interiorizados se convierten en normas y
pautas de comportamientos. Los valores
están íntimamente vinculados a la idea que se tenga del hombre y de la
sociedad; de ahí que hablemos de valores individuales y colectivos, de ideales,
de convicciones, aspiraciones, sentimientos, actitudes y creencias compartidas.
Queremos significar con ello que, son los valores en
relación a la educación lo que las bases estructurales son a un edificio. Puede ser que los problemas que hoy presenta la educación superior, se deban a
que nos faltó un buen fundamento en el proceso desarrollado; posiblemente nos
hemos fundamentado en arenas movedizas (conocimientos, memorización, normas), y
no hemos colocado el cemento armado de los valores y principios fundamentales
éticos y morales sobre los cuales tendrían más sentido las normas y los
conocimientos.
La falta de capacidad para asimilar estos vertiginosos
cambios y la carencia de mecanismos de sustitución capaces de reemplazar las
viejas estructuras, produjeron un tremendo vacío que afectó por igual a
dirigentes y dirigidos, a docentes y estudiantes, que son en consecuencia,
quienes forman la sociedad actual, con una tergiversación de los valores
esenciales del hombre del hoy.
El autor Rivolta afirma que “el sistema
educativo venezolano olvidó o soslayó por incapaz, su misión más importante
como es la de sentar principios para lograr una auténtica educación para la
libertad, para la democracia, para la familia, para la trascendencia”. Por eso
es que tenemos que empezar por establecer el perfil moderno del nuevo
líder educacional, acorde con la situación vertiginosamente cambiante del
tiempo que nos toca vivir.
Es evidente que, delinear en forma precisa la
diferencia profunda entre profesor educador y profesor docente, docente y educador no son sinónimos. Son conceptos que se complementan. El docente puede o no tener vocación de
educador, puede contentarse con transmitir conocimientos. Puede vivir de su docencia, puede comerciar
con ella. No así el educador, éste
sembrará semillas que deberán fructificar a su tiempo, para convertirse en
normas de vida y en caminos de libertad.
Por lo tanto, la educación universitaria debe producir
dicho perfil necesario, debe estar fundamentada en la transmisión de los
valores que el educador posea, ya que el auténtico educador debe comenzar por
entender que su magisterio es ante todo una vivencia. No se trata de hacer de educador, sino ser
educador. Hoy más que nunca nuestra
labor de educador debe arrancar de la vivencia íntima, sincera, serena de los
valores que queremos transmitir.
En relación a lo planteado nos permitimos citar a De
Viana la cual expresa: “los procesos
económicos y las nuevas negociaciones han precipitado en el mundo la necesidad
de reconducir los valores éticos, ya que se ha comprendido que la falta de
ética es el mayor desencadenamiento de la autodestrucción de la sociedad. Es
decir, da la impresión de que en el país hay un escaso desarrollo de la
conciencia ética, lo que no significa que en Venezuela no haya valores, pero sí
que los valores se distorsionan con facilidad.
Ahora bien, la educación superior ha de proporcionar las posibilidades al
educando de fortalecer su plenitud personal y a la mejor integración, que no es
sólo adaptación, sino también superación del ambiente natural, social y
cultural que nos rodea hoy en día. Ya que,
todo cuanto atente contra la dignidad personal, psicológica, social o
psicobiológica, es inmoral y poco ético.
Por lo tanto, la educación es el arma posible para la
superación del hombre; la educación no hace al hombre, sino que hace mejor al
hombre, le da una cualidad; la educación perfecciona al hombre y en definitiva
es el conjunto de hábitos operacionales bueno, que ayudan a desarrollar al
hombre en sus facultades; estos hábitos inciden sobre las facultades
específicamente humanas: la inteligencia y la voluntad.
Sobre la base de la ideas expuesta, se plantea lo
siguiente, todos los valores deberían de partir de la educación, se considera
conveniente para una educación acertada de los valores, tomar en cuenta los
siguientes criterios: valorar la responsabilidad, cambio, social, valorar la
creatividad, la autonomía, la cooperación, la comunidad contra el
individualismo.
En primer lugar, para formar los futuros profesionales debemos ir
forjando, desde que inician en los institutos universitarios, una escala de
valores relacionados con con su
profesión. Es decir, hay que preguntarse bajo qué principios éticos se
va a tomar las futuras decisiones en el campo laboral, de manera que
obtengan la mayor claridad y respecto a qué se persigue.
En otras palabras, dependiendo de los valores que se
fomente a través del autoconocimiento y el conocimiento de nuestro entorno va a
expresar el como se verá el desempeño profesionalmente y con ellos es que se
podra tomar el control de la dirección que se quiera dar en cualquier aspecto
de la vida. Sólo así se podrá crear principios firmes que sirvan como guía en todos los ámbitos.
Por supuesto, construir una escala de valores no es
fácil. Requiere de una profunda reflexión sobre lo que es correcto, útil, y
acorde a nuestra realidad y a nuestras posibilidades y expectativas como personas.
De alli pues, que la universidad como institución debe velar por la formación integral de sus
estudiantes, es, entonces, un lugar idóneo para la interiorización de los
valores que utilizaremos en el futuro.
Los valores
amor a la profesión, la responsabilidad, la justicia, la igualdad la
solidaridad, son reflejados por cada persona de manera diferente en funciona de
su historia individual, de sus intereses, capacidades, quiere decir que no
siempre los valores jerarquizados oficialmente por una sociedad como los más
importantes son asumidos de igual manera por los miembros de la sociedad.
Esto ocurre porque la formación de valores en lo
individual no es lineal ni mecánica sino que pasa por un complejo proceso de
elaboración personal en virtud del cual los seres humanos, en interacción con
el medio histórico-social en el que se desarrollan construyen sus propios
valores.
Cuando los valores constituyen motivo de la actuación
del sujeto se convierten en verdaderos reguladores de su conducta. La educación
de valores en el estudiante universitario se realiza en el contexto de su
formación profesional es por ello que la calidad de la motivación profesional
constituye un factor de primer orden en la educación de valores de este estudiante.
En este sentido las investigaciones demuestran que una
motivación profesional sustentada en sólidos intereses profesionales puede
actuar como elemento rector en el desarrollo de la personalidad del estudiante
universitario y en particular en el desarrollo de valores morales y culturales
asociados a la actuación profesional.
Finalmente, vivir los valores de nuestra universidad
es importante porque a través de ellos es que se puede construir un sentido de
comunidad, no sólo al interior de la misma universidad, sino también en relación
con el entorno en el que ésta haya nacido. Hay que recordar que toda
institución nace de las necesidades específicas de su sociedad y las grandes
casas de estudio no son la excepción. De ahí que desde sus orígenes éstas hayan
tenido un fuerte vínculo con su entorno y que encuentren su máxima vocación en
servirle.
Por ello es que
sus estudiantes deben aprender a vivirlas, de modo que puedan involucrarse más
con su sociedad y volverse miembros de provecho para su comunidad.En la medida
que el estudiante deja de ser un objeto de aprendizaje y se convierte en un
sujeto que procesa información y construye conocimientos a partir de sus
intereses y conocimientos previos sobre la base de un proceso profundo de
reflexión en el que toma partido y elabora puntos de vistas y criterios propios
esta en condiciones de tomar sus valores.
BIBLIOGRAFÍA
Chacón, Nancy. Formación en valores. Retos y
perspectiva_La habana. Editorialpueblo y educacion,1998_p12_45.
Ercilla, M. y Nuris B. La Educación En Valores: Una
Propuesta Pedagógica Para La Formación,
w.w.w.oei.es/salactsi/ispajae.htm.
Molina, L. (2008) Valores a resaltar en la Educación
Superior.
www.actaodontologica.com<EDICIONES>VOLUMEN46N·1 /2008.>Educacion.
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La educación en valores en la universidad.
Monografías.com>Educación.
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