viernes, 29 de julio de 2016

LA EDUCACION SUPERIOR: FORMAR EN VALORES



REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO DE MEJORAMIENTO PROFESIONAL DEL MAGISTERIO
MAESTRÍA EN GERENCIA EDUCACIONAL
TUCUPITA, ESTADO DELTA AMACURO





La Educación Superior: Formación En Valores






Facilitador:                                                                               Autora:
Msc. Adriana Cedeño                                                      Lcda. Fermín Jeannellys     
                                                                                         C.I.12.545.246

                       

Tucupita, Julio 2016





La universidad, como institución surgida a partir de la necesidad de resguardar  producir conocimiento, debe de ser vista por sus estudiantes como un campo de oportunidades para desarrollarse a nivel personal, así como para participar en la construcción de una sociedad mejor. Por ello es importante que los estudiantes y todo el personal administrativo y académico no sólo se identifiquen con los valores de su universidad, sino que también colaboren para su efectivo ejercicio y para actualizarlos, sometiéndolos a revisión periódicamente con el fin de asegurarse de que aún corresponden con su realidad y los objetivos que la comunidad universitaria persigue.
 Actualmente  la educación a nivel superior  hace referencia a los vertiginosos cambios de la tecnología y el impacto de la globalización en el mundo educativo.  Por consiguiente, la formación que se le brinde al futuro profesional debe partir de la realidad circundante y responder a las necesidades que éstas implican.  La educación es la fuente de los valores donde se aprenden las grandes virtudes. Su importancia consiste en que el hombre logre su propia autodeterminación como persona.
Ahora vislumbramos la educación desde su contexto y desde los diversos entes que influyen en la formación de los educandos, partiendo de la realidad vertiginosa que nos exige una educación innovadora y efectiva para alcanzar un profesional  innovador, creativo y efectivo.
La ausencia de valores trae consecuencias nefastas para la convivencia de los ciudadanos ya que tiende a generar violencia, intolerancia e injusticia social que a la larga llevan al deterioro de los países y desmejoramiento de la calidad de vida de toda la población. Es por ello que, Vásquez (2011) manifestó que: “existe una desestabilización global por la falta de valores, que abarca las dimensiones económica, social, política e institucional con un origen común: la crisis de principios y valores rectores de la cultura”.

Para poder centrarnos en los valores específicos que deben resaltar en la educación superior, debemos definirlo, Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud.
De acuerdo a lo planteado, se puede expresar que los valores son  la convicción razonada de que algo es bueno o malo, y una vez interiorizados se convierten en normas y pautas de comportamientos.  Los valores están íntimamente vinculados a la idea que se tenga del hombre y de la sociedad; de ahí que hablemos de valores individuales y colectivos, de ideales, de convicciones, aspiraciones, sentimientos, actitudes y creencias compartidas.
Queremos significar con ello que, son los valores en relación a la educación lo que las bases estructurales son a un edificio.  Puede ser que los problemas que hoy   presenta la educación superior, se deban a que nos faltó un buen fundamento en el proceso desarrollado; posiblemente nos hemos fundamentado en arenas movedizas (conocimientos, memorización, normas), y no hemos colocado el cemento armado de los valores y principios fundamentales éticos y morales sobre los cuales tendrían más sentido las normas y los conocimientos.
La falta de capacidad para asimilar estos vertiginosos cambios y la carencia de mecanismos de sustitución capaces de reemplazar las viejas estructuras, produjeron un tremendo vacío que afectó por igual a dirigentes y dirigidos, a docentes y estudiantes, que son en consecuencia, quienes forman la sociedad actual, con una tergiversación de los valores esenciales del hombre del hoy.
El autor Rivolta afirma que el sistema educativo venezolano olvidó o soslayó por incapaz, su misión más importante como es la de sentar principios para lograr una auténtica educación para la libertad, para la democracia, para la familia, para la trascendencia.  Por eso  es que tenemos que empezar por establecer el perfil moderno del nuevo líder educacional, acorde con la situación vertiginosamente cambiante del tiempo que nos toca vivir. 
Es evidente que, delinear en forma precisa la diferencia profunda entre profesor educador y profesor docente,  docente y educador no son sinónimos.  Son conceptos que se complementan.  El docente puede o no tener vocación de educador, puede contentarse con transmitir conocimientos.  Puede vivir de su docencia, puede comerciar con ella.  No así el educador, éste sembrará semillas que deberán fructificar a su tiempo, para convertirse en normas de vida y en caminos de libertad.
Por lo tanto, la educación universitaria debe producir dicho perfil necesario, debe estar fundamentada en la transmisión de los valores que el educador posea, ya que el auténtico educador debe comenzar por entender que su magisterio es ante todo una vivencia.  No se trata de hacer de educador, sino ser educador.  Hoy más que nunca nuestra labor de educador debe arrancar de la vivencia íntima, sincera, serena de los valores que queremos transmitir.
En relación a lo planteado nos permitimos citar a De Viana la cual expresa:  “los procesos económicos y las nuevas negociaciones han precipitado en el mundo la necesidad de reconducir los valores éticos, ya que se ha comprendido que la falta de ética es el mayor desencadenamiento de la autodestrucción de la sociedad. Es decir, da la impresión de que en el país hay un escaso desarrollo de la conciencia ética, lo que no significa que en Venezuela no haya valores, pero sí que los valores se distorsionan con facilidad.
Ahora bien, la educación superior  ha de proporcionar las posibilidades al educando de fortalecer su plenitud personal y a la mejor integración, que no es sólo adaptación, sino también superación del ambiente natural, social y cultural que nos rodea hoy en día. Ya que,  todo cuanto atente contra la dignidad personal, psicológica, social o psicobiológica, es inmoral y poco ético.
Por lo tanto, la educación es el arma posible para la superación del hombre; la educación no hace al hombre, sino que hace mejor al hombre, le da una cualidad; la educación perfecciona al hombre y en definitiva es el conjunto de hábitos operacionales bueno, que ayudan a desarrollar al hombre en sus facultades; estos hábitos inciden sobre las facultades específicamente humanas: la inteligencia y la voluntad.
Sobre la base de la ideas expuesta, se plantea lo siguiente, todos los valores deberían de partir de la educación, se considera conveniente para una educación acertada de los valores, tomar en cuenta los siguientes criterios: valorar la responsabilidad, cambio, social, valorar la creatividad, la autonomía, la cooperación, la comunidad contra el individualismo.
En primer lugar, para formar  los futuros profesionales debemos ir forjando, desde que inician en los institutos universitarios, una escala de valores relacionados con con su  profesión. Es decir, hay que preguntarse bajo qué principios éticos se va a tomar las futuras decisiones en el campo laboral, de manera que obtengan  la mayor claridad y respecto a  qué se persigue.
En otras palabras, dependiendo de los valores que se fomente a través del autoconocimiento y el conocimiento de nuestro entorno va a expresar el como se verá el desempeño profesionalmente y con ellos es que se podra tomar el control de la dirección que se quiera dar en cualquier aspecto de la vida. Sólo así se podrá crear  principios firmes que  sirvan como guía en todos los ámbitos.
Por supuesto, construir una escala de valores no es fácil. Requiere de una profunda reflexión sobre lo que es correcto, útil, y acorde a nuestra realidad y a nuestras posibilidades y expectativas como personas. De alli pues, que la universidad como institución  debe velar por la formación integral de sus estudiantes, es, entonces, un lugar idóneo para la interiorización de los valores que utilizaremos en el futuro.
 Los valores amor a la profesión, la responsabilidad, la justicia, la igualdad la solidaridad, son reflejados por cada persona de manera diferente en funciona de su historia individual, de sus intereses, capacidades, quiere decir que no siempre los valores jerarquizados oficialmente por una sociedad como los más importantes son asumidos de igual manera por los miembros de la sociedad.
Esto ocurre porque la formación de valores en lo individual no es lineal ni mecánica sino que pasa por un complejo proceso de elaboración personal en virtud del cual los seres humanos, en interacción con el medio histórico-social en el que se desarrollan construyen sus propios valores.
Cuando los valores constituyen motivo de la actuación del sujeto se convierten en verdaderos reguladores de su conducta. La educación de valores en el estudiante universitario se realiza en el contexto de su formación profesional es por ello que la calidad de la motivación profesional constituye un factor de primer orden en la educación de valores de este estudiante.
En este sentido las investigaciones demuestran que una motivación profesional sustentada en sólidos intereses profesionales puede actuar como elemento rector en el desarrollo de la personalidad del estudiante universitario y en particular en el desarrollo de valores morales y culturales asociados a la actuación profesional.
Finalmente, vivir los valores de nuestra universidad es importante porque a través de ellos es que se puede construir un sentido de comunidad, no sólo al interior de la misma universidad, sino también en relación con el entorno en el que ésta haya nacido. Hay que recordar que toda institución nace de las necesidades específicas de su sociedad y las grandes casas de estudio no son la excepción. De ahí que desde sus orígenes éstas hayan tenido un fuerte vínculo con su entorno y que encuentren su máxima vocación en servirle.
 Por ello es que sus estudiantes deben aprender a vivirlas, de modo que puedan involucrarse más con su sociedad y volverse miembros de provecho para su comunidad.En la medida que el estudiante deja de ser un objeto de aprendizaje y se convierte en un sujeto que procesa información y construye conocimientos a partir de sus intereses y conocimientos previos sobre la base de un proceso profundo de reflexión en el que toma partido y elabora puntos de vistas y criterios propios esta en condiciones de tomar sus valores.

BIBLIOGRAFÍA
Chacón, Nancy. Formación en valores. Retos y perspectiva_La habana. Editorialpueblo y educacion,1998_p12_45.
Ercilla, M. y Nuris B. La Educación En Valores: Una Propuesta Pedagógica Para La  Formación, w.w.w.oei.es/salactsi/ispajae.htm.
Molina, L. (2008) Valores a resaltar en la Educación Superior.  

 www.actaodontologica.com<EDICIONES>VOLUMEN46N·1 /2008.>Educacion.
La educación en valores en la universidad. Monografías.com>Educación.


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