AUTOR:
FABIO ROJAS
Porque es importante la Humildad?
Voy paso por paso. Ante todo, nos encontramos
con que es una VIRTUD, que entre sus muchas definiciones podemos encontrar: "Poder o
potestad de obrar.", es decir, la virtud se manifiesta en una obra. Es
algo, una acción que lleva a una cosa, una obra. Eso quiere decir que es algo
que realizamos de forma propia, y como tal debemos de tener conciencia de ello.
Debemos ser conscientes de que estamos obrando humildemente.
Sigo analizando: "consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento". Es decir, en esa acción que ejercemos tenemos que tener en cuenta nuestros propios límites, y debemos ser consecuentes con ellos. Porque somos personas y como tales una determinada configuración que nos condiciona. Tenemos que ser conscientes de ella.
Por tanto, deducimos que la humildad es una forma de actuar en base al conocimiento que tenemos de nosotros mismos. Tenemos unos conocimientos, tenemos unas experiencias... y decidimos compartirlas con los demás. Pero esos conocimientos y esas experiencias no han caído en un recipiente vacío. Sino que han tenido lugar en nuestro interior, en el interior de una PERSONA, donde conviven muchas cosas que condicionan esas ideas y esas experiencias.
Partiendo de esa subjetividad entonces, solo podemos ofrecer aquello que a nosotros nos ha sido válido, o aquello de lo que tenemos unos consolidados conocimientos, y siempre mostrándolo como alternativas o posibilidades, y no como imposiciones.
Por favor, que atrás quede aquello cuando nos decian los maestros "La letra con sangre entra". La letra no entra con sangre. Nada más que tenemos que pensar en cuando nos quieren imponer algo, ¿Qué es lo que ocurre?Puede ocurrir: que lo rechazemos más y más y nos revelemos contra ello o en su defecto, que nos reprimamos y lo aceptemos a pesar de no quererlo. En cualquier caso, los resultados son igual de desastrosos.
Por tanto, ofrezcamos lo que tenemos y demos la oportunidad de que cada cual lo tome o no, libremente. No es una actividad aislada, sino que requiere que trabajemos con los niños muchas cosas más: como la seguridad personal, la autoestima, el conocimiento personal, la multuculturalidad...para que esa elección pueda ser libre de verdad recuerdo en mi etapa de estudiante, que aun continua, siempre he agradecido la humildad que algunos profesores han mostrado en sus clases. Y a partir de ahí, he decidido analizar la palabra, podemos reflexionar acerca de lo que tenemos dentro de nosotros, y podemos aportar estas reflexiones a los demás, pero siempre teniendo en cuenta esto mismo, que sale desde dentro de nosotros mismos. Y somos un mundo, no hay dos entes iguales, porque no hay verdades absolutas, sino distintas vías y distintos caminos de vida, y porque cada cual debe escoger su propio camino. Colaboremos,como buenamente podamos, todos y cada uno de nosotros, a guiar en este camino. Y recalco lo de buenamente (humildemente).
Sigo analizando: "consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento". Es decir, en esa acción que ejercemos tenemos que tener en cuenta nuestros propios límites, y debemos ser consecuentes con ellos. Porque somos personas y como tales una determinada configuración que nos condiciona. Tenemos que ser conscientes de ella.
Por tanto, deducimos que la humildad es una forma de actuar en base al conocimiento que tenemos de nosotros mismos. Tenemos unos conocimientos, tenemos unas experiencias... y decidimos compartirlas con los demás. Pero esos conocimientos y esas experiencias no han caído en un recipiente vacío. Sino que han tenido lugar en nuestro interior, en el interior de una PERSONA, donde conviven muchas cosas que condicionan esas ideas y esas experiencias.
Partiendo de esa subjetividad entonces, solo podemos ofrecer aquello que a nosotros nos ha sido válido, o aquello de lo que tenemos unos consolidados conocimientos, y siempre mostrándolo como alternativas o posibilidades, y no como imposiciones.
Por favor, que atrás quede aquello cuando nos decian los maestros "La letra con sangre entra". La letra no entra con sangre. Nada más que tenemos que pensar en cuando nos quieren imponer algo, ¿Qué es lo que ocurre?Puede ocurrir: que lo rechazemos más y más y nos revelemos contra ello o en su defecto, que nos reprimamos y lo aceptemos a pesar de no quererlo. En cualquier caso, los resultados son igual de desastrosos.
Por tanto, ofrezcamos lo que tenemos y demos la oportunidad de que cada cual lo tome o no, libremente. No es una actividad aislada, sino que requiere que trabajemos con los niños muchas cosas más: como la seguridad personal, la autoestima, el conocimiento personal, la multuculturalidad...para que esa elección pueda ser libre de verdad recuerdo en mi etapa de estudiante, que aun continua, siempre he agradecido la humildad que algunos profesores han mostrado en sus clases. Y a partir de ahí, he decidido analizar la palabra, podemos reflexionar acerca de lo que tenemos dentro de nosotros, y podemos aportar estas reflexiones a los demás, pero siempre teniendo en cuenta esto mismo, que sale desde dentro de nosotros mismos. Y somos un mundo, no hay dos entes iguales, porque no hay verdades absolutas, sino distintas vías y distintos caminos de vida, y porque cada cual debe escoger su propio camino. Colaboremos,como buenamente podamos, todos y cada uno de nosotros, a guiar en este camino. Y recalco lo de buenamente (humildemente).
La
humildad es considerada una cualidad importantísima para la convivencia en
comunidad. También es de gran importancia en muchas de las religiones en las
cuales el amor y la dedicación continua por el prójimo es la base de toda la
doctrina. La humildad es una actitud que distingue a la persona por su
dedicación y su servicio hacia los demás en lugar de centrar su actividad y su
pensamiento sobre sí mismo, lo que sería un acto denarcisismo.
La persona con humildad ama al prójimo y actúa en base a esta cuestión propuesta por Dios en sus Diez Mandamientos, de actuar siempre respetando al prójimo.
Las críticas que se le pueden hacer a la humildad provienen más que nada desde el punto de vista del liderazgo. En este sentido se puede decir que una persona humilde a veces encuentra dificultades para establecerse como líder, para sobreponerse a los demás y para tomar decisiones de manera segura y directa. Es por esto que la humildad puede ser de hecho vista como un problema a la hora de definir roles laborales de jerarquía, aunque esto no es excluyente.
La humildad sin embargo es un elemento muy valorado en términos sociales ya que en muchos sentidos una persona humilde puede establecer lazos más pacíficos y estables con otros, en comparación con personas que tienen un carácter o personalidad más dominantes.
La humildad es una de las cualidades más valoradas pero al mismo tiempo también de las más difíciles de encontrar hoy en día debido a que el mundo actual nos enseña a actuar de manera individualista o egocéntrica por lo cual las personas humildes escasean y obviamente en caso de haberlas siempre resaltan en la multitud.
Sería importante, por todas las cuestiones altamente favorables que expresamos sobre ella, que la virtud de la humildad sea promovida con mayor efusión por parte de todos los actores sociales que interactúan en nuestra comunidad, porque solamente de este modo podremos construir una sociedad mejor, más justa, más equilibrada y en la que prime el amor y el bienestar de todos.
La actitud humilde predispone a pensar que cualquier cosa puede ser plausible de mejorarse. Entonces, si la humildad predominase en la ciudadanía en general, y ni hablar en los dirigentes políticos, buena parte de los graves problemas que aquejan a los países podrían solucionarse. Existen muchas formas de lograrlo y, en el día a día, se presentan diversas ocasiones. Así, por ejemplo, un padre que, tras juzgar o regañar injustamente a su hijo, reconoce su error y pide perdón, es un modelo positivo de humildad (no una amenaza a su autoridad, como algunos temen). La actitud no defensiva de un progenitor a la hora de recibir un reproche por parte del otro cónyuge, aceptar la ayuda o corrección de un hijo o asumir con modestia un logro personal, son también ocasiones para ejercerla. Se puede enseñar a los hijos a valorar y respetar las cosas propias y ajenas (cuidando o prestando los juguetes), animarles a cumplir encargos en casa para hacer la vida agradable a los demás (poner una mesa, limpiar, ser ordenados) o no pavonearse cuando se logra un éxito en el colegio. Todas ellas son buenas ocasiones para mostrarles el camino hacia la humildad. Es importante también ayudar a los niños -y sobre todo a los adolescentes- a ponerse en el lugar de los demás. Si alguna vez se enfadan porque otro cometiera un error con ellos, la humildad les ayudaría a perdonar, pues sabrían que ellos mismos podrían equivocarse. Una vez más, en la familia está la clave.
La persona con humildad ama al prójimo y actúa en base a esta cuestión propuesta por Dios en sus Diez Mandamientos, de actuar siempre respetando al prójimo.
Las críticas que se le pueden hacer a la humildad provienen más que nada desde el punto de vista del liderazgo. En este sentido se puede decir que una persona humilde a veces encuentra dificultades para establecerse como líder, para sobreponerse a los demás y para tomar decisiones de manera segura y directa. Es por esto que la humildad puede ser de hecho vista como un problema a la hora de definir roles laborales de jerarquía, aunque esto no es excluyente.
La humildad sin embargo es un elemento muy valorado en términos sociales ya que en muchos sentidos una persona humilde puede establecer lazos más pacíficos y estables con otros, en comparación con personas que tienen un carácter o personalidad más dominantes.
La humildad es una de las cualidades más valoradas pero al mismo tiempo también de las más difíciles de encontrar hoy en día debido a que el mundo actual nos enseña a actuar de manera individualista o egocéntrica por lo cual las personas humildes escasean y obviamente en caso de haberlas siempre resaltan en la multitud.
Sería importante, por todas las cuestiones altamente favorables que expresamos sobre ella, que la virtud de la humildad sea promovida con mayor efusión por parte de todos los actores sociales que interactúan en nuestra comunidad, porque solamente de este modo podremos construir una sociedad mejor, más justa, más equilibrada y en la que prime el amor y el bienestar de todos.
La actitud humilde predispone a pensar que cualquier cosa puede ser plausible de mejorarse. Entonces, si la humildad predominase en la ciudadanía en general, y ni hablar en los dirigentes políticos, buena parte de los graves problemas que aquejan a los países podrían solucionarse. Existen muchas formas de lograrlo y, en el día a día, se presentan diversas ocasiones. Así, por ejemplo, un padre que, tras juzgar o regañar injustamente a su hijo, reconoce su error y pide perdón, es un modelo positivo de humildad (no una amenaza a su autoridad, como algunos temen). La actitud no defensiva de un progenitor a la hora de recibir un reproche por parte del otro cónyuge, aceptar la ayuda o corrección de un hijo o asumir con modestia un logro personal, son también ocasiones para ejercerla. Se puede enseñar a los hijos a valorar y respetar las cosas propias y ajenas (cuidando o prestando los juguetes), animarles a cumplir encargos en casa para hacer la vida agradable a los demás (poner una mesa, limpiar, ser ordenados) o no pavonearse cuando se logra un éxito en el colegio. Todas ellas son buenas ocasiones para mostrarles el camino hacia la humildad. Es importante también ayudar a los niños -y sobre todo a los adolescentes- a ponerse en el lugar de los demás. Si alguna vez se enfadan porque otro cometiera un error con ellos, la humildad les ayudaría a perdonar, pues sabrían que ellos mismos podrían equivocarse. Una vez más, en la familia está la clave.
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